El «subidón de moral» del Rey Juan Carlos en Sevilla pese a que sigue sin poder dormir en Zarzuela

<p>Hoy sábado, la<a href=»https://www.elmundo.es/espana/2026/04/07/69d4ef33fdddff2c4e8b4585.html»> asamblea Nacional francesa</a> y la asociación Lire la Société otorgarán al Rey Juan Carlos y a su biógrafa, <a href=»https://www.elmundo.es/loc/casa-real/2025/11/05/690b8144e4d4d8560f8b457c.html»>Laurence Debray</a>, el Premio Especial del Libro Político durante las 35 jornadas Lire la Politique. Un acto al que, por supuesto, asistirá el padre de <strong>Felipe VI</strong> y la escritora. Tal y como relata la autora francesa en la revista <i>¡Hola!</i>, «el galardón recompensa la formidable trayectoria de una obra fuera de lo común, pues se trata de las primeras memorias escritas por un ex soberano, quien, además, fue un <strong>actor clave en páginas decisivas de la historia contemporánea</strong>». También se reconoce que el libro haya sido escrito en francés, la lengua que el rey padre habla desde la infancia.</p>

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 La ovación de La Maestranza y el acto en París resarcen las ganas del rey de que le demuestren quieran y se le reconozca su labor. No tanto su deseo de volver a dormor en la que fuera su casa durante más de cuarenta años.  

Hoy sábado, la asamblea Nacional francesa y la asociación Lire la Société otorgarán al Rey Juan Carlos y a su biógrafa, Laurence Debray, el Premio Especial del Libro Político durante las 35 jornadas Lire la Politique. Un acto al que, por supuesto, asistirá el padre de Felipe VI y la escritora. Tal y como relata la autora francesa en la revista ¡Hola!, «el galardón recompensa la formidable trayectoria de una obra fuera de lo común, pues se trata de las primeras memorias escritas por un ex soberano, quien, además, fue un actor clave en páginas decisivas de la historia contemporánea«. También se reconoce que el libro haya sido escrito en francés, la lengua que el rey padre habla desde la infancia.

El premio de la Asamblea pone fin al periplo que se inició el pasado Domingo de Resurrección en la Maestranza de Sevilla, donde el público acogió con verdadero alborozo a don Juan Carlos. «Ha sido un subidón de moral», dice una persona que le conoce bien. Allí también aprovechó para tomar un café con Alfonso Guerra en el hotel de cuatro estrellas en el que tuvo que hospedarse durante su estancia en la capital andaluza.

Casualmente, contaba Debray en una entrevista en Harper’s Bazaar que fue su padre, el filósofo e intelectual francés Régis Debray, y su amigo Alfonso Guerra, entonces poderoso vicepresidente del Gobierno socialista, quienes le enseñaron Sevilla. «Mi padre fue muy cercano a él. Yo, además, tenía la misma edad que su hijo y pasábamos fines de semana juntos. Me encantaba hablar con él porque aprendía mucho. Él me habló de la Transición, del golpe de Estado y me descubrió la historia de España. En mi cumpleaños, el 26 de octubre -fecha que coincide con la victoria del PSOE de 1982-, me llevaba a mítines socialistas para celebrarlo».

Recordemos que, normalmente, los miembros de la Familia Real -y el propio rey Juan Carlos- solían hospedarse en el Real Alcázar de Sevilla, una residencia de la que, desde su marcha a Abu Dabi, ya no puede disponer.

El Rey Juan Carlos y la Infanta Elena junto a los toreros y sus cuadrillas
El Rey Juan Carlos y la Infanta Elena junto a los toreros y sus cuadrillasLances de Futuro

Según apunta Debray en el prestigioso semanario español, «la gran ovación y el cariño que los asistentes al festejo del Domingo de Resurrección mostraron a don Juan Carlos, y el reconocimiento que esta semana se rendirá a su figura en Francia, son indicativos de que se abre una nueva etapa de cambios para el monarca. Su regreso a España sigue siendo un debate abierto. Desde Casa Real ya se ha indicado que el padre de Felipe VI puede volver cuando lo desee, aunque con la condición de que recupere su residencia fiscal en el país con el fin de preservar su imagen y la de la institución». A lo que el Rey responde, según su biógrafa, que «primero le dejen dormir en su casa de la Zarzuela. Para tener residencia fiscal hace falta tener residencia'». O como resume el propio rey padre a esos amigos con los que tiene contacto casi diario por teléfono: dormir donde tiene «sus calzoncillos».

El periplo triunfal de don Juan Carlos se produce casi mes y medio después de que los documentos desclasificados por el Gobierno de Pedro Sánchez ratificaran el papel decisivo del entonces monarca en la desarticulación del golpe de Estado de 1981. Fue el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, quien declaró en sus redes que «sería deseable que el rey emérito regresara a España». Un guante que recogió el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, quien, de forma sibilina, afirmó que el Gobierno de coalición progresista «nunca le ha impedido» regresar y «nunca le ha denegado la entrada a España». A su vez, Zarzuela recordó que dependía «exclusivamente» del anterior jefe de Estado la vuelta. La única condición sería «ser residente fiscal en España». Al parecer, como relata Debray y otras personas cercanas, el rey padre estaría dispuesto a cumplir esa condición.

Según publicó EL MUNDO, el padre de Felipe VI quiere reunir un patrimonio suficiente para garantizar el bienestar de sus hijas y de sus nietos. La condición hecha pública por Zarzuela para que residiera en España convierte casi en imposible su vuelta. Como don Juan Carlos lamenta en Reconciliación, es «el único español» sin pensión ni sueldo por los 38 años prestados de servicio público.

Desde marzo de 2020, el monarca no percibe ningún euro público, ya que su hijo le retiró la asignación que recibía. Unos meses después, don Juan Carlos se marchó a Abu Dabi y creó la fundación Sumer (acrónimo de Su Majestad el Rey) para depositar sus emolumentos. «El primer ingreso fue de 200.000 euros».

Es en la fundación Sumer donde, en principio, «habría depositado también el dinero de sus memorias y lo percibido por vender los derechos para llevar esos recuerdos a un documental». Es una manera de «monetizar» su legado, como dice el propio monarca. La «monetización» habría ascendido a unos pocos millones de euros, con los que también tendría que haber devuelto los préstamos que le hubieron hecho diferentes personas de relevancia económica para costear la regularaicón fiscal a la que tuvo que hacer frente.

 LOC

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