José Antonio Rodríguez, pregonero de la Semana Santa de Sevilla: «El mundo del toro me enseñó los valores para afrontar la vida… y también este pregón»

La Semana Santa de Sevilla encuentra cada año su voz en biografías muy distintas. Algunas nacen en la literatura, otras en la memoria de las cofradías y otras —como la de José Antonio Rodríguez , pregonero de 2026— se forjan en la disciplina del mundo del toro.Hijo del maestro Rafael Torres , matador de toros y posteriormente banderillero de importantes figuras, el periodista sevillano reconoce que buena parte de su forma de entender la vida procede de la educación taurina recibida en casa. Una enseñanza basada en el sacrificio, la responsabilidad y el respeto al oficio.«Mi padre me ha enseñado que en el mundo del toro están todos los valores que necesita un ser humano para crecer y madurar» , explica Rodríguez. «El esfuerzo, la disciplina, la capacidad de levantarte cuando las cosas no salen, el respeto al trabajo… todo eso lo he aprendido viéndolo vivir su profesión».Ese aprendizaje estará muy presente también en el Pregón de la Semana Santa que pronunciará el próximo domingo en el Teatro de la Maestranza . «El pregón tendrá mucho de taurino», reconoce. «Porque el mundo del toro me ha enseñado muchas cosas que después he aplicado en mi vida».El pregonero que creció entre capotesJosé Antonio creció en un hogar donde el toro formaba parte del día a día. Los viajes, los entrenamientos, los trajes de luces o la preparación de cada temporada formaban parte del paisaje familiar.Uno de los recuerdos que conserva con más claridad está ligado a las salidas de su padre para torear. «Recuerdo muchas noches saliendo en pijama a la puerta de mi casa cuando venía el coche de cuadrilla a recoger a mi padre», rememora. Aquella escena tenía incluso su pequeño ritual. «Yo siempre me encargaba de sacar la caja de la montera . Era lo más ligero del equipaje y me hacía ilusión meterla en el coche antes de despedirlo».Después podían pasar varios días hasta el regreso. Los viajes del torero marcaban el ritmo de la casa. Las madrugadas también dejaron escenas imborrables. «Muchas veces sentía que mi padre venía a darme un beso cuando volvía de viaje. Y ni siquiera se acostaba. Se ponía directamente a limpiar los trajes».El sonido de aquellos amaneceres sigue vivo en su memoria. «Muchas mañanas me despertaba escuchándolo en el patio quitando la sangre del traje o limpiando los capotes».Un pequeño José Antonio Rodríguez con la muletaCuando quiso ser toreroComo tantos hijos de toreros, José Antonio Rodríguez también soñó durante un tiempo con ponerse el traje de luces. «Quise ser torero» , recuerda.Aquella decisión sorprendió a su padre. Rafael Torres estaba entonces como banderillero mientras hacía un gran esfuerzo para que sus hijos pudieran estudiar. «Yo le estaba pagando la carrera de periodismo», explica el maestro. «Todo lo que ganaba de banderillero era para la carrera de mis hijos».Cuando José Antonio le comunicó su intención de hacerse torero, Torres optó por una solución práctica. «Yo no le dije que no», recuerda. «Lo llevé a la Escuela Taurina de Sevilla para que conociera lo que era de verdad esa vida».Durante un tiempo el joven Rodríguez se acercó al aprendizaje del toreo. Pero el destino empezaba a abrir otro camino. Coincidió con el momento en el que comenzó sus primeras prácticas en un periódico. Ahí fue cambiando el rumbo.«Empezó a meterse de lleno en el periodismo», recuerda su padre. «Yo lo llevaba al periódico por la mañana y muchas veces lo recogía a las once de la noche». Poco a poco el sueño del traje de luces fue quedando atrás. El periodismo había encontrado su sitio.José Antonio Rodríguez practicando en el campo ABCLa mirada del padreRafael Torres sigue con orgullo la trayectoria profesional de su hijo y vive con especial ilusión su designación como pregonero de la Semana Santa de Sevilla.«Lo está tomando con mucha ilusión y se está preparando muy bien», explica. «Para nosotros es una alegría muy grande».El torero sevillano insiste en que la constancia ha sido una de las claves del camino de su hijo. «En el mundo del toro se aprende a luchar, a sacrificarse y a levantarse cuando las cosas no salen. Esos valores sirven para cualquier profesión», señala. «Nosotros tenemos el miedo porque todo vaya bien, viviéndolo desde la barrera. La ilusión y la responsabilidad es como la de un torero cuando debuta en Sevilla» .José Antonio Rodríguez, de pequeño, con su padre en el campoUn pregón con acento taurinoA pocos días de anunciar nuestra Semana Mayor, José Antonio Rodríguez trabaja en el texto con el respeto que exige una cita de esta dimensión. Pero también con la confianza puesta en el Señor del Gran Poder, del que su padre sólo acierta a decir una cosa: «que es muy grande».Un pregón que seguro estará lleno de esperanza, y como él mismo reconoce, llevará inevitablemente el sello de su propia biografía. «El pregón está impregnado del mundo del toro porque es parte de lo que soy» .Porque antes que pregonero, periodista o comunicador, José Antonio Rodríguez fue el niño que salía en pijama a despedir a su padre con una caja de montera en las manos. Y en aquel gesto sencillo ya estaba escrita parte de la historia que hoy lo lleva hasta el atril del Pregón de la Semana Santa de Sevilla. La Semana Santa de Sevilla encuentra cada año su voz en biografías muy distintas. Algunas nacen en la literatura, otras en la memoria de las cofradías y otras —como la de José Antonio Rodríguez , pregonero de 2026— se forjan en la disciplina del mundo del toro.Hijo del maestro Rafael Torres , matador de toros y posteriormente banderillero de importantes figuras, el periodista sevillano reconoce que buena parte de su forma de entender la vida procede de la educación taurina recibida en casa. Una enseñanza basada en el sacrificio, la responsabilidad y el respeto al oficio.«Mi padre me ha enseñado que en el mundo del toro están todos los valores que necesita un ser humano para crecer y madurar» , explica Rodríguez. «El esfuerzo, la disciplina, la capacidad de levantarte cuando las cosas no salen, el respeto al trabajo… todo eso lo he aprendido viéndolo vivir su profesión».Ese aprendizaje estará muy presente también en el Pregón de la Semana Santa que pronunciará el próximo domingo en el Teatro de la Maestranza . «El pregón tendrá mucho de taurino», reconoce. «Porque el mundo del toro me ha enseñado muchas cosas que después he aplicado en mi vida».El pregonero que creció entre capotesJosé Antonio creció en un hogar donde el toro formaba parte del día a día. Los viajes, los entrenamientos, los trajes de luces o la preparación de cada temporada formaban parte del paisaje familiar.Uno de los recuerdos que conserva con más claridad está ligado a las salidas de su padre para torear. «Recuerdo muchas noches saliendo en pijama a la puerta de mi casa cuando venía el coche de cuadrilla a recoger a mi padre», rememora. Aquella escena tenía incluso su pequeño ritual. «Yo siempre me encargaba de sacar la caja de la montera . Era lo más ligero del equipaje y me hacía ilusión meterla en el coche antes de despedirlo».Después podían pasar varios días hasta el regreso. Los viajes del torero marcaban el ritmo de la casa. Las madrugadas también dejaron escenas imborrables. «Muchas veces sentía que mi padre venía a darme un beso cuando volvía de viaje. Y ni siquiera se acostaba. Se ponía directamente a limpiar los trajes».El sonido de aquellos amaneceres sigue vivo en su memoria. «Muchas mañanas me despertaba escuchándolo en el patio quitando la sangre del traje o limpiando los capotes».Un pequeño José Antonio Rodríguez con la muletaCuando quiso ser toreroComo tantos hijos de toreros, José Antonio Rodríguez también soñó durante un tiempo con ponerse el traje de luces. «Quise ser torero» , recuerda.Aquella decisión sorprendió a su padre. Rafael Torres estaba entonces como banderillero mientras hacía un gran esfuerzo para que sus hijos pudieran estudiar. «Yo le estaba pagando la carrera de periodismo», explica el maestro. «Todo lo que ganaba de banderillero era para la carrera de mis hijos».Cuando José Antonio le comunicó su intención de hacerse torero, Torres optó por una solución práctica. «Yo no le dije que no», recuerda. «Lo llevé a la Escuela Taurina de Sevilla para que conociera lo que era de verdad esa vida».Durante un tiempo el joven Rodríguez se acercó al aprendizaje del toreo. Pero el destino empezaba a abrir otro camino. Coincidió con el momento en el que comenzó sus primeras prácticas en un periódico. Ahí fue cambiando el rumbo.«Empezó a meterse de lleno en el periodismo», recuerda su padre. «Yo lo llevaba al periódico por la mañana y muchas veces lo recogía a las once de la noche». Poco a poco el sueño del traje de luces fue quedando atrás. El periodismo había encontrado su sitio.José Antonio Rodríguez practicando en el campo ABCLa mirada del padreRafael Torres sigue con orgullo la trayectoria profesional de su hijo y vive con especial ilusión su designación como pregonero de la Semana Santa de Sevilla.«Lo está tomando con mucha ilusión y se está preparando muy bien», explica. «Para nosotros es una alegría muy grande».El torero sevillano insiste en que la constancia ha sido una de las claves del camino de su hijo. «En el mundo del toro se aprende a luchar, a sacrificarse y a levantarse cuando las cosas no salen. Esos valores sirven para cualquier profesión», señala. «Nosotros tenemos el miedo porque todo vaya bien, viviéndolo desde la barrera. La ilusión y la responsabilidad es como la de un torero cuando debuta en Sevilla» .José Antonio Rodríguez, de pequeño, con su padre en el campoUn pregón con acento taurinoA pocos días de anunciar nuestra Semana Mayor, José Antonio Rodríguez trabaja en el texto con el respeto que exige una cita de esta dimensión. Pero también con la confianza puesta en el Señor del Gran Poder, del que su padre sólo acierta a decir una cosa: «que es muy grande».Un pregón que seguro estará lleno de esperanza, y como él mismo reconoce, llevará inevitablemente el sello de su propia biografía. «El pregón está impregnado del mundo del toro porque es parte de lo que soy» .Porque antes que pregonero, periodista o comunicador, José Antonio Rodríguez fue el niño que salía en pijama a despedir a su padre con una caja de montera en las manos. Y en aquel gesto sencillo ya estaba escrita parte de la historia que hoy lo lleva hasta el atril del Pregón de la Semana Santa de Sevilla.  RSS de noticias de cultura

La Semana Santa de Sevilla encuentra cada año su voz en biografías muy distintas. Algunas nacen en la literatura, otras en la memoria de las cofradías y otras —como la de José Antonio Rodríguez, pregonero de 2026— se forjan en la disciplina del … mundo del toro.

 

Noticias Similares