Se agrava el enfrentamiento entre Hungría y Ucrania. El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, ha acusado en sede parlamentaria a Ucrania de estar financiando la campaña electoral del partido de oposición Tisza, actualmente a la cabeza de las encuestas de cara a las elecciones húngaras del 12 de abril . «No es una suposición, ni una sospecha. Hay documentos del Consejo de Seguridad Nacional en vías de desclasificación que demuestran que Ucrania está interfiriendo con el objetivo de forma un gobierno de Hungría favorable a Ucrania», han sido las palabras del primer ministro húngaro. Orbán ha hecho estas declaraciones después de ordenar por decreto la incautación de 40 millones de dólares y 35 millones de euros en efectivo, además de nueve lingotes de oro, procedentes de un banco público ucraniano y que formaban parte de un transporte retenido por las autoridades húngaras.Kiev rechazó «el trato ilegal» a los «ciudadanos ucranianos detenidos que transportaban de Viena a Ucrania un cargamento valioso de acuerdo con un contrato internacional» entre el banco austriaco Raiffeisen International y el ucraniano Oschadbank. Ucrania ha denunciado «medidas de intimidación y presión psicológica», además «del uso excesivo de la fuerza», y ha transmitido a Bruselas «una fuerte protesta sobre las violaciones de sus obligaciones legales internacionales».Noticia relacionada general No No Cuatro años de la guerra en Ucrania El veto de Hungría malogra los planes de la UE de imponer más sanciones a Rusia Enrique SerbetoEl Gobierno húngaro sugiere que este dinero tiene que ver con la campaña electoral del líder opositor Peter Magyar. «¡La desclasificación de documentos sobre la financiación ucraniana del Partido Tisza está en curso!», ha festejado el ministro de Transporte húngaro, János Lázár, tras la reunión del Comité de Seguridad Nacional en la que se mencionó la posibilidad de contactos entre actores ucranianos y el Partido Tisza, por ejemplo en la contratación por parte del partido de autobuses de una empresa ucraniana para un acto electoral del 15 de marzo.Este nuevo choque diplomático ha coincidido con el envío por parte de Hungría a Ucrania de una misión de inspectores para examinar sobre el terreno la situación del oleoducto ‘Druzhba’ y reclamar la reanudación del tránsito de crudo ruso hacia su territorio , interrumpido desde finales de enero por los daños causados por un ataque ruso. El secretario de Estado de Energía, Gábor Czepek, encabeza una delegación de la que ha expulsado a uno de sus miembros iniciales por tener la nacionalidad ucraniana. El responsable de comunicación internacional del Gobierno húngaro, Zoltan Kovacs, asegura que el objetivo de la misión es «evaluar el estado del oleoducto y crear las condiciones para que vuelva a funcionar ». Czepek esperaba mantener conversaciones con responsables energéticos ucranianos al menos dos veces al día, y también con un representante de la Comisión Europea , pero el Gobierno ucraniano no reconoce a esta misión y ha pedido a Bruselas un equipo de inspectores independientes de la UE. «Estamos manteniendo intensas conversaciones y contactos con Ucrania sobre esta cuestión, como ya viene ocurriendo desde hace un par de semanas, así como con los Estados miembros más afectados. Puedo informarles de que hemos propuesto una misión para inspeccionar el oleoducto a Ucrania y estamos a la espera de la respuesta», ha confirmado la portavoz europea de Energía, Anna-Kaisa Itkonen.Un aliado del KremlinLa tensión entre los gobiernos de Hungría y Ucrania hunde sus largas raíces en la relación de apoyo de Orbán, que se considera amigo de Vladimir Putin , pero la subida del precio del petróleo ha obligado a Budapest a recurrir a reservas estratégicas y a un tope al precio de los combustibles. Además, ha insistido en la petición a la Unión Europea de suspender las sanciones a la energía rusa. Orbán ha acusado reiteradamente al Gobierno ucraniano de negarse a reparar deliberadamente la infraestructura dañada para perjudicar a Hungría, por lo que espera que sus expertos pongan en marcha las obras que Zelenski no hace. Por su parte, Ucrania responde que no cuenta con los medios para la reparación, al mismo tiempo que resta legitimidad a la visita de los expertos húngaros. El Ministerio de Exteriores ha sentenciado públicamente que la delegación húngara «no tiene estatus oficial» y que sus integrantes han entrado en el país «como turistas».
Se agrava el enfrentamiento entre Hungría y Ucrania. El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, ha acusado en sede parlamentaria a Ucrania de estar financiando la campaña electoral del partido de oposición Tisza, actualmente a la cabeza de las encuestas de cara a las elecciones húngaras del 12 de abril … . «No es una suposición, ni una sospecha. Hay documentos del Consejo de Seguridad Nacional en vías de desclasificación que demuestran que Ucrania está interfiriendo con el objetivo de forma un gobierno de Hungría favorable a Ucrania», han sido las palabras del primer ministro húngaro.
Orbán ha hecho estas declaraciones después de ordenar por decreto la incautación de 40 millones de dólares y 35 millones de euros en efectivo, además de nueve lingotes de oro, procedentes de un banco público ucraniano y que formaban parte de un transporte retenido por las autoridades húngaras.
Kiev rechazó «el trato ilegal» a los «ciudadanos ucranianos detenidos que transportaban de Viena a Ucrania un cargamento valioso de acuerdo con un contrato internacional» entre el banco austriaco Raiffeisen International y el ucraniano Oschadbank. Ucrania ha denunciado «medidas de intimidación y presión psicológica», además «del uso excesivo de la fuerza», y ha transmitido a Bruselas «una fuerte protesta sobre las violaciones de sus obligaciones legales internacionales».
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Cuatro años de la guerra en Ucrania
Enrique Serbeto
El Gobierno húngaro sugiere que este dinero tiene que ver con la campaña electoral del líder opositor Peter Magyar. «¡La desclasificación de documentos sobre la financiación ucraniana del Partido Tisza está en curso!», ha festejado el ministro de Transporte húngaro, János Lázár, tras la reunión del Comité de Seguridad Nacional en la que se mencionó la posibilidad de contactos entre actores ucranianos y el Partido Tisza, por ejemplo en la contratación por parte del partido de autobuses de una empresa ucraniana para un acto electoral del 15 de marzo.
Este nuevo choque diplomático ha coincidido con el envío por parte de Hungría a Ucrania de una misión de inspectores para examinar sobre el terreno la situación del oleoducto ‘Druzhba’ y reclamar la reanudación del tránsito de crudo ruso hacia su territorio, interrumpido desde finales de enero por los daños causados por un ataque ruso.
El secretario de Estado de Energía, Gábor Czepek, encabeza una delegación de la que ha expulsado a uno de sus miembros iniciales por tener la nacionalidad ucraniana. El responsable de comunicación internacional del Gobierno húngaro, Zoltan Kovacs, asegura que el objetivo de la misión es «evaluar el estado del oleoducto y crear las condiciones para que vuelva a funcionar».
Czepek esperaba mantener conversaciones con responsables energéticos ucranianos al menos dos veces al día, y también con un representante de la Comisión Europea, pero el Gobierno ucraniano no reconoce a esta misión y ha pedido a Bruselas un equipo de inspectores independientes de la UE. «Estamos manteniendo intensas conversaciones y contactos con Ucrania sobre esta cuestión, como ya viene ocurriendo desde hace un par de semanas, así como con los Estados miembros más afectados. Puedo informarles de que hemos propuesto una misión para inspeccionar el oleoducto a Ucrania y estamos a la espera de la respuesta», ha confirmado la portavoz europea de Energía, Anna-Kaisa Itkonen.
Un aliado del Kremlin
La tensión entre los gobiernos de Hungría y Ucrania hunde sus largas raíces en la relación de apoyo de Orbán, que se considera amigo de Vladimir Putin, pero la subida del precio del petróleo ha obligado a Budapest a recurrir a reservas estratégicas y a un tope al precio de los combustibles. Además, ha insistido en la petición a la Unión Europea de suspender las sanciones a la energía rusa. Orbán ha acusado reiteradamente al Gobierno ucraniano de negarse a reparar deliberadamente la infraestructura dañada para perjudicar a Hungría, por lo que espera que sus expertos pongan en marcha las obras que Zelenski no hace. Por su parte, Ucrania responde que no cuenta con los medios para la reparación, al mismo tiempo que resta legitimidad a la visita de los expertos húngaros. El Ministerio de Exteriores ha sentenciado públicamente que la delegación húngara «no tiene estatus oficial» y que sus integrantes han entrado en el país «como turistas».
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