<p><strong>Repsol</strong> ha presentado este martes su nuevo plan estratégico 2026-2028, en plena tormenta geopolítica por la guerra en Irán que ha disparado el precio del <a href=»https://www.elmundo.es/economia/dinero-inversion/2026/03/10/69afca87fc6c83a8278b45b2.html»>barril de Brent</a> navegando en el entorno de los 90 dólares. En su nueva hoja de ruta, la mayor petrolera española reduce significativamente las inversiones en energías renovables, para <strong>centrarse en la explotación y búsqueda de nuevos yacimientos de petróleo</strong> y gas. Una vuelta a sus orígenes con una prioridad clara: maximizar la retribución al accionista.</p>
La mayor petrolera española ha presentado su nuevo plan estratégico para 2028 con el dividendo como prioridad número uno y un ajuste a la baja de inversiones y objetivos de emisiones para 2030
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Repsol ha presentado este martes su nuevo plan estratégico 2026-2028, en plena tormenta geopolítica por la guerra en Irán que ha disparado el precio del barril de Brent navegando en el entorno de los 90 dólares. En su nueva hoja de ruta, la mayor petrolera española reduce significativamente las inversiones en energías renovables, para centrarse en la explotación y búsqueda de nuevos yacimientos de petróleo y gas. Una vuelta a sus orígenes con una prioridad clara: maximizar la retribución al accionista.
La energética que dirige Josu Jon Imaz sigue así la estela de otros gigantes internacionales del crudo, como Shell, Bp o Exxon, que en los últimos años han vuelto a enfocar sus inversiones al negocio tradicional, entre presiones de sus grandes inversores y una relajación política en sus respectivos países por la agenda climática.
El nuevo plan estratégico de Repsol prevé invertir entre 2.500 y 3.000 millones al año hasta 2028, un descenso notable frente a los 3.900 millones que invirtió de media en el plan anterior. Del total, los negocios bajos en carbono supondrán el 32%. De esa partida solo el 9% irá a parar a nuevas plantas de generación de energía limpia. El negocio convencional recibirá el 68% del desembolso en estos tres años.
Además, Repsol ha ajustado sus objetivos de recorte de emisiones para 2030. Aunque el grupo mantiene su meta de alcanzar las cero emisiones netas en 2050, también ha modulado a la baja sus hitos intermedios. Mientras que el plan anterior preveía una reducción del 28% para 2030, el nuevo objetivo se sitúa en el 25% respecto a los niveles de 2016. Con todo, la compañía ha cumplido su objetivo a corto plazo de recortar un 15%su intensidad de carbono para 2025.
La remuneración al accionista se consolida como una prioridad clave en la asignación de capital. El compromiso es destinar entre el 30% y el 40% del Flujo de Caja de las Operaciones (FCO) a dividendos y recompras de acciones, una vía alternativa y cada vez más frecuente de retribución al inversor.
La compañía elevará a 1,051 euros por acción el dividendo en 2026, lo que supone un aumento del 8% respecto al año anterior. Repsol tiene previsto repartir un dividendo total en efectivo de 3.600 millones de euros entre sus accionistas para el periodo 2026-2028.
El nuevo plan estratégico de Repsol manda un mensaje claro también a nivel geográfico. España y Portugal concentrarán el 55% de las inversiones en el periodo, pero Estados Unidos emerge como un destino clave, concentrando el 34% del esfuerzo inversor. En en la potencia norteamericana donde Repsol va a centrar su portafolio de exploración y producción de crudo y gas.
Frente a una producción total de 548 miles de bep/d (barriles equivalentes de petróleo por día) de crudo y gas, Repsol apunta ahora a un nuevo objetivo de hasta 600 para 2028. En esta trayectoria, el grupo ha tenido muy en cuenta el potencial de Venezuela, ahora que la compañía ha obtenido de Washington los permisos necesarios para operar.
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