Ante un vertido de más de 240 millones de galones de aguas fecales al Potomac, el principal río de Washington, Donald Trump anunció que el Gobierno federal asume el mando de la respuesta y encarga a la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés), la agencia federal encargada de coordinar la respuesta ante desastres y emergencias nacionales, la dirección operativa de los trabajos, al considerar insuficiente la gestión de las autoridades locales.En un mensaje público en redes, el presidente calificó la situación como «una catástrofe ecológica masiva» y atribuyó el vertido a la «mala gestión grosera de líderes demócratas locales », señalando en particular al gobernador de Maryland, Wes Moore. «Es evidente que las autoridades locales no pueden manejar adecuadamente esta calamidad», afirmó. «Por lo tanto, estoy ordenando a las autoridades federales que proporcionen de inmediato toda la gestión, dirección y coordinación necesarias para proteger el Potomac, el suministro de agua en la región de la capital y nuestros recursos nacionales».La crisis comenzó el 19 de enero de 2026, cuando colapsó en Cabin John (Maryland) un tramo de una gran tubería de alcantarillado que transporta aguas residuales hasta la depuradora de Blue Plains. Esta planta, oficialmente llamada Planta Avanzada de Tratamiento de Aguas Residuales de Blue Plains, es una de las mayores del país y procesa las aguas residuales del Distrito de Columbia y áreas vecinas antes de devolver el agua tratada al Potomac. El fallo en la conducción principal interrumpió ese flujo, provocando que enormes volúmenes de agua sin tratar se vertieran directamente al río.Noticia Relacionada Réplica de la derribada en Baltimore estandar No Trump prepara una estatua de Colón para los jardines de la Casa Blanca David Alandete El presidente quiere instalar una réplica restaurada del monumento derribado en Baltimore en 2020, en plena ofensiva cultural contra la retirada de símbolos históricosDesde ese momento se descargaron decenas de millones de galones diarios de aguas residuales sin depuración, con picos cercanos a 40 millones al día. En pocas semanas, el acumulado superó los 200 millones de galones. La empresa pública de agua activó sistemas de bombeo de emergencia y desvíos provisionales para redirigir el flujo, con el fin de reducir el volumen vertido, pero la reparación se complicó por un gran bloqueo de roca dentro del conducto. Esa obstrucción retrasó la intervención estructural y prolongó la emergencia.Las autoridades emitieron advertencias sanitarias, recomendando evitar el contacto con el agua en las zonas afectadas. En estos episodios, el principal riesgo es bacteriológico: concentraciones elevadas de E. coli y otros patógenos asociados a aguas fecales. El impacto inmediato se traduce en la suspensión de actividades recreativas, limitaciones para la pesca y la navegación y preocupación entre residentes y negocios que dependen del río.El Potomac no es solo un recurso natural . Atraviesa el corazón institucional de la capital federal y conecta Maryland y Virginia. En sus orillas se concentran parques nacionales, barrios residenciales y sedes gubernamentales. Durante décadas, se han invertido miles de millones en programas de mejora de calidad del agua. El colapso en Cabin John reabrió el debate sobre la vulnerabilidad de infraestructuras críticas envejecidas.El sistema de alcantarillado, aunque ha sido modernizado, sigue siendo vulnerable a colapsosLa intervención federal incluyó también la participación de la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés), la agencia encargada de regular y supervisar la protección ambiental a nivel federal, que desplegó equipos para monitorizar la calidad del agua y coordinar análisis técnicos. La EPA supervisa el cumplimiento de la Ley de Agua Limpia, la norma federal que regula la contaminación del agua, y en este caso actuó como autoridad técnica para evaluar riesgos y recomendar medidas correctivas.Trump sostuvo que el Gobierno federal «no tiene otra opción que intervenir» y añadió que FEMA, «que está siendo desfinanciada por los demócratas », desempeñará un papel clave en la coordinación de la respuesta.El sistema de alcantarillado que falló fue construido hace décadas y, aunque ha sido modernizado en partes, sigue siendo vulnerable a colapsos por desgaste o acumulación de sedimentos y materiales sólidos. La crisis subraya que la infraestructura básica —tuberías, colectores y estaciones de bombeo— puede convertirse en un punto débil incluso en la capital del país.Mientras continúan los trabajos para retirar el bloqueo y reparar el tramo dañado, la coordinación federal ordenada por Trump busca acortar plazos y restaurar la normalidad antes del inicio pleno de la temporada estival. Apenas la semana pasada, Trump ordenó a la Agencia de Protección Ambiental retirar la base legal que permitía regular las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel federal.
Ante un vertido de más de 240 millones de galones de aguas fecales al Potomac, el principal río de Washington, Donald Trump anunció que el Gobierno federal asume el mando de la respuesta y encarga a la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, … por sus siglas en inglés), la agencia federal encargada de coordinar la respuesta ante desastres y emergencias nacionales, la dirección operativa de los trabajos, al considerar insuficiente la gestión de las autoridades locales.
En un mensaje público en redes, el presidente calificó la situación como «una catástrofe ecológica masiva» y atribuyó el vertido a la «mala gestión grosera de líderes demócratas locales», señalando en particular al gobernador de Maryland, Wes Moore. «Es evidente que las autoridades locales no pueden manejar adecuadamente esta calamidad», afirmó. «Por lo tanto, estoy ordenando a las autoridades federales que proporcionen de inmediato toda la gestión, dirección y coordinación necesarias para proteger el Potomac, el suministro de agua en la región de la capital y nuestros recursos nacionales».
La crisis comenzó el 19 de enero de 2026, cuando colapsó en Cabin John (Maryland) un tramo de una gran tubería de alcantarillado que transporta aguas residuales hasta la depuradora de Blue Plains. Esta planta, oficialmente llamada Planta Avanzada de Tratamiento de Aguas Residuales de Blue Plains, es una de las mayores del país y procesa las aguas residuales del Distrito de Columbia y áreas vecinas antes de devolver el agua tratada al Potomac. El fallo en la conducción principal interrumpió ese flujo, provocando que enormes volúmenes de agua sin tratar se vertieran directamente al río.
Desde ese momento se descargaron decenas de millones de galones diarios de aguas residuales sin depuración, con picos cercanos a 40 millones al día. En pocas semanas, el acumulado superó los 200 millones de galones. La empresa pública de agua activó sistemas de bombeo de emergencia y desvíos provisionales para redirigir el flujo, con el fin de reducir el volumen vertido, pero la reparación se complicó por un gran bloqueo de roca dentro del conducto. Esa obstrucción retrasó la intervención estructural y prolongó la emergencia.
Las autoridades emitieron advertencias sanitarias, recomendando evitar el contacto con el agua en las zonas afectadas. En estos episodios, el principal riesgo es bacteriológico: concentraciones elevadas de E. coli y otros patógenos asociados a aguas fecales. El impacto inmediato se traduce en la suspensión de actividades recreativas, limitaciones para la pesca y la navegación y preocupación entre residentes y negocios que dependen del río.
El Potomac no es solo un recurso natural. Atraviesa el corazón institucional de la capital federal y conecta Maryland y Virginia. En sus orillas se concentran parques nacionales, barrios residenciales y sedes gubernamentales. Durante décadas, se han invertido miles de millones en programas de mejora de calidad del agua. El colapso en Cabin John reabrió el debate sobre la vulnerabilidad de infraestructuras críticas envejecidas.
El sistema de alcantarillado, aunque ha sido modernizado, sigue siendo vulnerable a colapsos
La intervención federal incluyó también la participación de la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés), la agencia encargada de regular y supervisar la protección ambiental a nivel federal, que desplegó equipos para monitorizar la calidad del agua y coordinar análisis técnicos. La EPA supervisa el cumplimiento de la Ley de Agua Limpia, la norma federal que regula la contaminación del agua, y en este caso actuó como autoridad técnica para evaluar riesgos y recomendar medidas correctivas.
Trump sostuvo que el Gobierno federal «no tiene otra opción que intervenir» y añadió que FEMA, «que está siendo desfinanciada por los demócratas», desempeñará un papel clave en la coordinación de la respuesta.
El sistema de alcantarillado que falló fue construido hace décadas y, aunque ha sido modernizado en partes, sigue siendo vulnerable a colapsos por desgaste o acumulación de sedimentos y materiales sólidos. La crisis subraya que la infraestructura básica —tuberías, colectores y estaciones de bombeo— puede convertirse en un punto débil incluso en la capital del país.
Mientras continúan los trabajos para retirar el bloqueo y reparar el tramo dañado, la coordinación federal ordenada por Trump busca acortar plazos y restaurar la normalidad antes del inicio pleno de la temporada estival. Apenas la semana pasada, Trump ordenó a la Agencia de Protección Ambiental retirar la base legal que permitía regular las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel federal.
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