La primera ronda de Copa del Rey también ha traído el primer escándalo de la competición. El partido entre el Atlético Unión Güímar y el Sporting de Hortaleza ha sido suspendido este domingo en Tasagaya, Tenerife, tras los hechos violentos sucedidos antes del encuentro en los aledaños del estadio.
El conjunto madrileño consideró que no se daban las condiciones necesarias para garantizar su seguridad tras ser recibidos con piedras y navajas
La primera ronda de Copa del Rey también ha traído el primer escándalo de la competición. El partido entre el Atlético Unión Güímar y el Sporting de Hortaleza ha sido suspendido este domingo en Tasagaya, Tenerife, tras los hechos violentos sucedidos antes del encuentro en los aledaños del estadio.
El conjunto madrileño consideró que no se daban las condiciones necesarias para garantizar su seguridad tras ser recibidos con lanzamiento de piedras por personas encapuchadas y con navajas. Los visitantes permanecieron durante un largo periodo en los vestuarios, negándose inicialmente a saltar al terreno de juego hasta la llegada de efectivos de la Guardia Civil.
También se produjeron enfrentamientos antes de que arrancara el encuentro, como el lanzamiento de una botella de plástico contra un futbolista visitante. El Sporting de Hortaleza abandonó el Municipal José Ramos de Tasagaya escoltado por las fuerzas de seguridad, camino del aeropuerto para abandonar la isla.
La tensión entre ambos equipos tenía una historia previa al enfrentamiento de este domingo. El entrenador del Atlético Unión Güímar había confesado en los micrófonos de Radio Club Tenerife que existían «cuentas pendientes» después del partido de ida, donde los madrileños ganaron por 1-0, por no haber recibido un trato adecuado durante su visita a Hortaleza.
Ahora, habrá que esperar para resolver el choque. Existen tres opciones para hacerlo: que el encuentro se dispute en campo neutral, que lo haga a puerta cerrada o dar por ganador al Sporting de Hortaleza.
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