Colombia y EE.UU. refuerzan su colaboración para luchar contra el narco y el terrorismo

En la década de los 90, del siglo pasado, la ciudad de Medellín fue la base del llamado Plan Colombia , una política diseñada por el presidente de Estados Unidos Bill Clinton y su homólogo colombiano, Andrés Pastrana , para luchar contra el narcotráfico en el país suramericano. Un ambicioso plan que incluía apoyo militar, de inteligencia y ayuda financiera desde Washington y que se activó seis años después del abatimiento del capo Pablo Escobar , en 1993.Veintiséis años más tarde, Medellín vuelve a ser el eje de la relación bilateral entre Colombia y EE.UU. La capital del Departamento de Antioquia será donde funcionará la oficina central del Escudo de las Américas , la iniciativa de Donald Trump para combatir el narcotráfico y el terrorismo en América Latina cuyo lanzamiento tuvo lugar el pasado mes de marzo en Mar-A-Lago, residencia personal del presidente de EE.UU.Desde el Gabinete del presidente Abelardo de la Espriella señalan a ABC que ya se han contemplado localizaciones físicas, pero que lo primordial es definir cuántos agentes despacharan en Medellin y cuál será su procedencia. El Escudo de las Américas lo integran los aliados de la Casa Blanca en la región, como El Salvador, Argentina, Bolivia, Chile, Ecuador, Perú y, ahora también Colombia. Por su parte, México y Brasil, con gobiernos de izquierdas, se hayan al margen.Desde el equipo de De la Espriella confirman también que el papel central en la coordinación de esta iniciativa, que pretende atacar a los cárteles de la droga, grupos guerrilleros y agentes terroristas de Irán, Rusia y China en América Latina es el funcionario del Pentágono Joseph Humire .El subsecretario adjunto de Guerra para Asuntos de Seguridad de las Américas estuvo en la toma de posesión de De la Espriella y después permaneció en Colombia para organizar los preparativos de la oficina del Escudo de las Américas en Medellín. También tiene un papel clave en el desembolso de alrededor de mil millones de dólares que Colombia recibiría de parte de EE.UU para poner en marcha la política de seguridad.México facilitará informaciónPor otra parte, si bien México no forma parte del Escudo, desde el gobierno de Claudia Sheinbaum confirman a esta redacción, bajo condición de anonimato, que facilitarán información de inteligencia para detectar a los agentes de los cárteles de la droga mexicanas que operan en suelo colombiano.Esos acuerdos se concretaron esta semana en Buenos Aires, donde el secretario de Seguridad mexicano Omar García Harfuch tuvo extensas conversaciones con el jefe de la DEA, Terry Cole , quien también estuvo en la toma de posesión de De la Espriella.Uno de los grandes interrogantes de la ofensiva que se conducirá desde Medellín es cuál será la posición del Gobierno interino de Delcy Rodríguez en Venezuela: varios grupos armados colombianos han encontrado, desde hace años, refugio en ese lado de la frontera.Uno de los grandes interrogantes de la ofensiva que se conducirá desde Medellín es cuál será la posición del Gobierno interino de Delcy Rodríguez en VenezuelaLa ofensiva de De la EspriellaAl igual que en el epílogo del siglo pasado, el acuerdo de Trump con Colombia va más allá de la seguridad. Esta semana se confirmó el inicio formal de conversaciones para estructurar un Acuerdo de Comercio recíproco que libre a Colombia de los aranceles del 12,5%impuestos por EE.UU. en junio bajo el argumento de la falta de políticas del gobierno de Gustavo Petro para prevenir la importación de bienes producidos con trabajo forzoso.En rigor, la ofensiva en materia de seguridad ya comenzó. En los primeros días del gobierno del Tigre, como popularmente se le conoce, se han registrado trece operativos contra grupos armados ilegales que dieron lugar a varias capturas, incautación de material de guerra y la muerte de varios jefes criminales. Las estructuras criminales también respondieron con violencia a estos operativos. Mientras el presidente De la Espriella daba su discurso de posesión frente a las tropas del Ejército formadas en el cantón militar Pichincha en Cali, grupos armados en el sur del país desplegaron ataques con drones, explosivos, hostigamientos y atentados contra la fuerza pública. Solo ese 7 de agosto, se reportaron doce atentados contra policías y militares, dejando varios heridos.Desde la toma de posesión de Abelardo de la Espriella se han producido al menos doce atentados contra policías y militares Desde entonces, la ofensiva se mantiene con al menos un ataque diario dejando, hasta ahora, cuatro uniformados muertos y el reciente secuestro de tres policías.En declaraciones a la prensa en Bogotá, la defensora del Pueblo, Iris Marín , resaltó la necesidad de que en las acciones ofensivas de la fuerza pública deben tenerse en cuenta las condiciones para evitar los daños a bienes y a personas civiles. «Esto implica que operativamente se tiene que definir cuál es el objetivo, que el medio de guerra que se elige, el explosivo o el arma, no va a tener efectos indiscriminados o colaterales en la población civil y evitar daños innecesarios. Es decir, que el ataque no sea más grande que el daño que se pretende evitar», señaló.   

En la década de los 90, del siglo pasado, la ciudad de Medellín fue la base del llamado Plan Colombia, una política diseñada por el presidente de Estados Unidos Bill Clinton y su homólogo colombiano, Andrés Pastrana, para luchar contra el narcotráfico en … el país suramericano. Un ambicioso plan que incluía apoyo militar, de inteligencia y ayuda financiera desde Washington y que se activó seis años después del abatimiento del capo Pablo Escobar, en 1993.

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