Un vecino del pueblo del ‘Perejil’: «A menos que seas un pirómano, el chaval lo ha tenido que pasar mal»

La investigación sobre el mayor incendio de la historia de España, que ha calcinado ya 50.000 hectáreas en la sierra de Gredos, sigue centrada en la figura de José Gil, el operario de 37 años detenido por provocar presuntamente el fuego en Burgohondo. Sin embargo, mientras la Guardia Civil avanza en sus pesquisas, los vecinos de su localidad natal, Arenas de San Pedro, han cerrado filas en torno a él, cuestionando que la responsabilidad deba recaer únicamente sobre sus hombros.

 La investigación sobre el mayor incendio de la historia de España, que ha calcinado ya 50.000 hectáreas en la sierra de Gredos, sigue centrada en la figura de José Gil, el opera  

La investigación sobre el mayor incendio de la historia de España, que ha calcinado ya 50.000 hectáreas en la sierra de Gredos, sigue centrada en la figura de José Gil, el operario de 37 años detenido por provocar presuntamente el fuego en Burgohondo. Sin embargo, mientras la Guardia Civil avanza en sus pesquisas, los vecinos de su localidad natal, Arenas de San Pedro, han cerrado filas en torno a él, cuestionando que la responsabilidad deba recaer únicamente sobre sus hombros.

Conocido por todos como El Perejil o El Pere, José Gil es descrito por su entorno como un trabajador que se limitó a seguir las directrices de su empresa, Reforestaciones El Fresno. La indignación en el municipio abulense es patente entre quienes consideran que se le está utilizando como chivo expiatorio de una negligencia mayor. Según explica un vecino cercano al operario: «Se la han liado. Él sólo cumplía órdenes».

Esta postura es compartida por amigos y allegados, quienes insisten en que, aunque pudo haber una imprudencia técnica, Gil no era consciente de la ilegalidad de los trabajos. «Con una cuchilla no se podía desbrozar ese terreno. Tendría que haberse hecho a mano, con herramientas básicas, pero él hizo lo que le mandaron», sostiene un amigo del detenido.

Otro residente añade que en el ámbito laboral la jerarquía es determinante: «Le conozco desde pequeño. Es un pieza, siempre ha sido muy inquieto, pero no es mala persona. No tiene la culpa de todo lo que ha pasado. Si tu jefe te dice que vayas a hacer un camino con esa máquina, normalmente obedeces».Los hechos ocurrieron el pasado miércoles 22 de julio, cuando Gil operaba una excavadora equipada con un martillo hidráulico para fracturar roca y abrir un nuevo camino ganadero junto a la cresta de la sierra.

En una zona de monte bajo y piornos, la máquina generó una chispa que prendió la vegetación de forma inmediata. A pesar de que el operario «avisó rápidamente al teléfono de emergencias» y consultó con sus superiores, quienes «le dijeron que no se moviera de allí», la propagación fue imparable.La polémica se intensifica al confirmarse que los trabajos carecían de los permisos necesarios.

El alcalde de Burgohondo, Francisco Fernández, ha sido tajante al respecto: «Me he enterado de lo que ha ocurrido por los medios. Si se pidió autorización debió ser a la Consejería de Medio Ambiente (de la Junta de Castilla y León) porque aquí no se ha permitido en ningún momento eso».

Mientras la Sociedad de Pastos de la Sierra Umbrías de Burgohondo admite la contratación de la empresa pero alega que «nunca supo que iba a utilizar un martillo denominado pica pica para abrir el ramal», el entorno de El Perejil destaca que nunca ha tenido problemas graves con la Justicia. «Es un buen chaval. Alguna trastada habrá hecho y se ha ido sin pagar a veces del bar, pero no es un delincuente», concluyen en su pueblo, donde ahora esperan que la investigación determine si la cadena de mando de la empresa forestal debe asumir también responsabilidades por el desastre en Gredos.

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